Guismo hoy ha conocido el amor.
Bueno, en realidad Guismo se enamora muy fácilmente: basta con que haya una perrita en celo en un radio de unos 20 metros, para que Guismo la detecte y se enamore automáticamente. Pero queda muy poético empezar el post con esa frase.
El caso es que se me ha puesto la mosca tras la oreja nada más salir del portal: Guismo ha ignorado completamente al gato callejero que bebía agua de la boca de riego (justo frente a la puerta del portal), y ha empezado a llorar de auténtica pena mientras tiraba como loco de la correa, en dirección al parque. Y efectivamente: pocos segundos después, ha salido de éste una señora con una preciosa perra de raza Labrador Retriever. La perra iba muy tranquila, hasta que nos ha olido (nos estábamos acercando por la acera), y ha decidido que Guismo podría ser un buen candidato. Eso sí, la dueña, obviamente, ha decidido que ningún perro es buen candidato: me ha contado que tiene cita en el veterinario para castrar a la perrita. Todo esto a distancia y a gritos, claro, porque a estas alturas tanto Guismo como la perrita desconocida estaban tirando de sus respectivas correas, llorando a moco tendido.
He conseguido darle el paseo a Guismo. No le he podido soltar, porque el muy perro de caza es un buen rastreador, y probablemente hubiera salido corriendo tras los pasos de su amor desconocido. Así que le he llevado todo el rato de la correa, yo pasando calor y él a regañadientes: no hacía más que tirar hacia la puerta del parque.
A la vuelta del paseo, he oído gritos y ladridos. La perrita desconocida se las ha arreglado para darse a la fuga tras sacar la cabeza del collar, y estaba coqueteando con otro perrito que, afortunadamente para la dueña de la perrita en celo, iba atado. Eso sí, el pobre perrito atado estaba salido perdido, mientras su dueño se partía de la risa.
La que no se reía era la dueña de la perrita: supongo que temía que la operación tuviera que posponerse hasta después de un parto de cachorritos mestizos.
Pobre Guismo. Ahora mismo está bajo el gancho donde cuelgo siempre la correa, llorando.







muaddib
4 jul 2006 | 03:44 PM
Que sencillo para los animales. Sin tener que guardar apariencias, ni seguir extraños cortejos marcados por conveniencias sociales. Sencillo, simple, rápido, brutal, animal y ... tan puro.
mandy
4 jul 2006 | 06:57 PM
Gu, cuidado con Muaddib, si lo ves llorar la proxima vez que te vea...
Y ya sabes, a mi Tora no se le acerca ni a 100 metros, no quiero ver a ese sucio jawa tuyo mezclado con mi perrita...
muaddib
4 jul 2006 | 07:53 PM
mandy: ¡pero si Gu me cae muy bien! Si soy su fan desde los tiempos de Barrapunto.
¡agente_naranja ! ¡agente_naranja! :-D
Jacob
4 jul 2006 | 08:31 PM
Si señor. Eso es una manera muy buena de decir que tu perrito se quiere montar a la perrita y no pudo. Abstinencia Guismo, es lo que hay.
Saludos
Rosita Fraguel
4 jul 2006 | 09:30 PM
Jiji
El perro de mi novio (pronto el mío propio me temo porque ya en casa hay dos preciosos comederos de ikea :P) es hijo de su madre (obviamente), también perra (ole yo!) con la que convive. Como los perros no hacen distinción por lazos de sangre hubo que castrarlo. Se le hizo una vasectomía con lo que el perro sigue teniendo apetito sexual y aunque es infértil eyacula perfectamente.
Pues bien, ese perro (a todo esto se llama Curro hijo de Curra hija de ..., en fin O:) ) es el más claro ejemplo de la felicidad llevada a su máximo exponente. Con la cosa de que no es fértil, toda perra del barrio que se encuentre en celo es satisfecha en sus necesidades amorosas por el dispuesto perro. Todos salen ganando: el dueño de la perra en celo se la lleva a casa más tranquilita (al menos por un rato) y Curro es más feliz que unas castañuelas (y también llega cansaito que como es un poco trasto no deja de ser una ventaja y esto que no lo lea el dueño :P)
Y esta es la historia de Curro hijo de Curra, un perro feliz donde los haya, ejemplo de que el amor libre es un paso más hacia la felicidad completa XD XD
Un besote guapa
agente_naranja
4 jul 2006 | 11:02 PM
Hum, eso suena interesante, Rosita, pero nuestro veterinario castra a base de bien (extracción de testículos). Recuerdo que una vez le puso una inyección hormonal que era casi como una castración, pero sólo temporal, y Guismo se convirtió en una marmota devoradora de comida.
Así que decidimos no castrarlo xDDDD
Claro que, si pudiéramos hacerle la vasectomía, estaría genial xD le preguntaré al veterinario.
Un besote
Gufete
4 jul 2006 | 11:18 PM
Soy el dueño de Curro. La vasectomía la única "pega" que tiene es que las 2 semanas después de la operación hay que tener mucho cuidado para que no se le infecte.
Eso si, hasta que no pase un mes o mes y medio no se puede decir que el perro haya dejado de ser fértil. A mi Curro no le ha cambiado el carácter, sigue comiendo igual, en fin, nada que ver con una castración (horrible palabra, me provoca dolor empático) sea mecánica o química.
Si un día me animo, posteo en Internet fotos de los susodichos.
Un saludo
Gufete
muzaraque
6 jul 2006 | 05:24 PM
Eres muy cruel, mira que no dejar que los perritos copulasen.
Se la tienes tomada ojeriza al pobrecito de Guismo.